martes, 22 de septiembre de 2015

Felicitamos a Antonia Lara por su publicación “Truquitos y el tarrito de miel”, en Diario la Verdad

Truquitos y el tarrito de miel 


  • Encima de una mesa, se encontraban dos tacitas de café y un tarrito de miel, medio vacío. Debajo, de esta estaba Truquito, el perrito de Eugenia. Este era agasajado constantemente por sus dueños. También recibía, de cuando en cuando, algún premio que otro, por su buen comportamiento y simpatía. Pero todos en la casa no eran felices, pues encima de la mesa, como ya hemos dicho, se encontraba el tarrito de miel, que con tristeza veía cómo era agasajado Truquitos, el perrito.
    El tarrito de miel cada día se encontraba más triste y desconsolado, pues él veía que apenas sí le quedaba miel. Muy triste empezó a pensar y así se decía:
    - Yo nunca podré mover mi rabito, como lo hace Truquitos. Nunca podré tener una mamá, como Truquitos, pues poca miel me va quedando y sé que cuando ya no me quede ni gota de miel me arrojarán a la basura. ¡Qué triste, pues yo no tendré a nadie! Nadie me hará cosquillitas en mi barriga, al cogerme, nadie sacara la miel de mi pancita. Y no tendré a nadie que me guarde en su alacena. Nadie dirá lo mucho que le gusta la miel, a sus amigos. Solo seré, basura, en cambio Truquitos estará siempre cuidado.
    Llegó el día en que el tarrito de miel se había terminado. Fue directamente a la basura, pero el tarrito de miel, cuando se vio entre las basuras empezó a llorar, y a lamentarse:
    - ¿Por qué, Señor, yo no puedo ser un perrito, como tantos? Ya sabes, Señor, que yo era feliz siendo un tarrito, de miel, pues cuando Eugenia me cogía en brazos y sacaba de mi tripita la miel después hablaba con Carlos de mí y de lo buena y rica que es esta miel. Ella me hacia cosquillitas en mi tripita. Y eso me gustaba. Ahora estoy aquí, en el fondo de este cubo, llorando. Y lo que es peor, aquí estaré por siempre jamás. Y ya no tendré ojos, no podre ver, no volveré a estar sobre la mesa de Eugenia. No volveré a oír los ladridos de Truquitos, pues yo estaré bajo un montón de basuras.
    Y así lloraba el tarrito de miel desconsolado. Pero ¡ah!, amiguito, Jesusito desde el Universo veía al podre tarrito, lo triste que estaba dentro del cubo de la basura. cómo lloraba aquel tarrito y lo infeliz que era. Y dijo Dios a un Ángel:
    - Saca el tarrito de la basura y lo convertiré en un pequeño perrito.
    Todavía no había terminado Dios de hablar con el ángel de la guarda, cuando vieron al tarrito salir de las profundidades de las basuras... Y vieron, las gentes, cómo salía de la basura un tarrito de miel y se convertía en un hermoso perrito, foxterrier blanco, y todos querían aquel perrito.
    Y así fue como aquel tarrito de miel, fue feliz, toda su vida, convertido en un hermoso perrito.

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